marzo 20, 2010

Situación Nacional y Latinoamericana (Marzo de 2010)

El 2009 marcó la profundización del debilitamiento del gobierno kirchnerista y el preocupante avance de los sectores más conservadores de la sociedad, en el marco de una alarmante fragmentación de las fuerzas del campo popular en nuestro país.

Salvo algunas pocas medidas progresistas, la decisión del gobierno fue seguir transitando cada vez más una opción anti-popular, para terminar de lleno presidiendo el aparato prebendario del PJ (ahora através del reparto a los intendentes y punteros de las cooperativas del plan "Argentina Trabaja") y cerrando filas con la burocracia sindical, con el objetivo de contener los crecientes desbordes sociales.

Por el otro lado, vemos un claro intento de consolidación, junto a Duhalde, de la derecha más recalcitrante, apuntando a disputarle al kirchnerismo el siempre vivo Partido Justicialista. Simultáneamente, las elecciones de 2009 marcaron el regreso a la escena política de la derecha liberal reunida alrededor de la UCR, el PS y la CC.

Debemos remarcar que el debilitamiento de este gobierno no ha sido resultado de una mayor presión por izquierda, popular, organizada y con peso social, sino de la acción constante y eficaz de una oposición de derecha aún fragmentada pero que, apoyándose en los grandes medios de comunicación, defiende la profundización hasta las últimas consecuencias del modelo de saqueo y dependencia que el kirchnerismo ya impulsa. Así lo anuncia la resistencia en bloque a las retenciones, a las estatizaciones de las AFJP y de la transmisión del fútbol, o la campaña mediática y los frenos judiciales frente a la promulgación de la Ley de Medios.


El 28 de junio del año pasado, un golpe militar en Honduras, con no sólo el visto bueno del Imperio, marcó el inicio una nueva etapa en la lucha de nuestros pueblos latinoamericanos. Ante el avance de procesos populares con fuerte arraigo en la participación de las bases (cuyas expresiones más avanzadas son Venezuela y Bolivia), los grandes grupos económicos y el imperialismo lanzan una nueva ofensiva.

La derecha en todos los países (incluyendo Venezuela o Bolivia), intenta fortalecerse, recurriendo a los medios de comunicación en su poder para desestabilizar procesos populares, apostando a la presencia yanqui directa a través de bases militares como en Colombia y el recrudecimiento de la ocupación militar en Haití, o bien a través de golpes militares como en Honduras.

Las organizaciones de masas y movimientos sociales rurales, urbanos, indígenas y medios populares, debemos poner en pie una subjetividad social capaz de profundizar los procesos en curso, derrotar a la derecha y a las intervenciones imperialistas, e imponer en la agenda la necesidad de un cambio social profundo, una segunda y definitiva independencia, originada desde las bases, sustentada en la creación de órganos de poder popular, bajo la bandera de la soberanía alimentaria, la unidad de los pueblos latinoamericanos y la construcción del Hombre Nuevo.

(Marzo de 2010)

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