abril 18, 2011

Los hechos extremos no dejaron de manifestarse y pueden ir creciendo

Comunicado de La Juntada, nueva conducción del CEFyL, ante la conflictiva presencia de los bien llamados Patovicas en nuestra Facultad.

Los hechos extremos no dejaron de manifestarse y pueden ir creciendo

“La casa se reserva el derecho de admisión”
Resistencia Suburbana

"Si tiene plumas, patas, pico y hace cuac es un pato, no un conejo"
Dicho Popular

El jueves 14 de Abril las autoridades de la Facultad junto a todos los graduados y profesores que se sientan en Consejo Directivo sacaron un comunicado en el cual describen sus consideraciones respecto del los “guarda-vidas” en nuestra Facultad.
El comunicado básicamente nos pone al tanto a los integrantes de la comunidad universitaria de la Facultad de que los patovicas no son tales, sino guarda-vidas formados por organismos de derechos humanos que en los últimos 4 años han conseguido terminar con robos, “ataques sistemáticos de una violencia inusitada” y una serie de hechos de similar gravedad. El motivo de las presentes líneas que redactamos desde La Juntada, es no dejar pasar algunas cuestiones que se mencionan en este comunicado de la gestión y los modernos, quiénes, a pesar de ser políticamente muy diferentes, recurrentemente se funden en un solo cuerpo siempre y cuando se trate de conservar lo peorcito de lo establecido. Veamos como es esto.
Por más que el comunicado del 14 de abril se introduzca en una historización que nos remonta hacia septiembre de 2007 como fecha de inicio de la labor de los patovicas, olvida mencionar que ese “pequeño grupo” de cuidadores de vidas ha ido creciendo en los últimos tiempos (sería bueno que se den números oficiales y no sospechosas definiciones generales) y que esta proliferación de patovicas derechos y humanos se ha acelerado sobre todo el año pasado durante el reclamo por un nuevo edificio para todos y todas, momentos en los cuales los hombres de negro se dedicaron a custodiar sesiones de Consejo Directivo y teóricos del Decano Héctor Hugo Trinchero. Ante estas evidencias cuesta creer que la única función de estos adalides de la democracia consista en evitar hechos de inseguridad. Parece que para estos “compañeros trabajadores” el campo de lo posible se amplía hacia la intervención en las manifestaciones propias de la organización estudiantil y sus acciones de protesta.
A su vez y como continuación de esto, estamos en condiciones de afirmar que la presencia y el accionar de los señores patovas adolecen no de “algunos problemas” sino más bien de unos cuántos muchos y que hechos que nosotros consideramos extremos no han dejado de manifestarse y que de continuar pueden ir creciendo. Como bien dice el comunicado del 14 de abril, los resultados de la praxis de estos muchachos fueron visibles para todos. Un ejemplo visible: el año pasado, durante una actividad del Otro Bicentenario en la cual músicos de pueblos originarios se disponían a ofrecer su música, los patovicas intervinieron de cuerpo presente para suspender la manisfestación cultural. Otro ejemplo visible: son numerosos los casos de compañeros que debieron interpelar a los “guarda-vidas” debido a los malos tratos que ejercieron y ejercen sobre los chicos que suelen estar entre nosotros en la Facultad, tratando de vivir sus días del mejor modo posible, en un contexto de desprotección que no merece en lo más mínimo este tipo de abordajes. Otro ejemplo visible: a principios de la presente cursada 2011, diversos integrantes de La Juntada, agrupaciones varias y estudiantes independientes nos vimos en la situación de marchar conjuntamente al decanato para interpelar a Trinchero, pues habíamos visto y escuchado como dos patovicas le exigían la libreta universitaria a un compañero estudiante de derecho que había venido a Filo para estudiar en la biblioteca. Esto por el simple hecho de que el compañero no se asemejaba al imaginario de niño bien que algunos quieren para nuestra casa de estudios. En fin, ejemplos hay de sobra, los resultados son bastante visibles.
Habría que preguntarse cuales son los “sectores mal informados” en todo este asunto, evidentemente no somos los estudiantes, no leemos Clarín y además nadie nos la cuenta dibujada de modo performático: es en nuestras experiencias de cursada cotidiana y lucha política que hemos visto y atravesado algunas de las atribuciones que se toman los señores “guarda-vidas” que, hay que decirlo sin ambages, responden directamente a las directivas del Decano y sus asistentes.Guarda vidas que no obtendrán el sueldo de  la blonda Pamela Anderson en Baywatch, pero que demandan anualmente del presupuesto de nuestra Facultad (proveniente de los famosos “recursos propios” nunca transparentados) unos 180.000 pesos anuales que podrían destinarse, por sólo dar un ejemplo, para el aumento de las becas de estudio que siempre se intentan recortar y mejorar las condiciones de cursada y trabajo de todos los que transitamos Filo.
Además de los reiterados pedidos de explicaciones que hemos llevado los consejeros estudiantiles al Consejo Directivo, en la primera asamblea general de Estudiantes del CEFyL del presente 2011, discutimos colectivamente este tema y ya hemos empezado a accionar para encontrar una solución real a una situación que no podemos tolerar quiénes queremos tejer otro tipo de lazos sociales en nuestra Facultad. Pronto estaremos haciendo circular un petitorio para terminar con estos avances de represión doméstica y realizando en la cuarta semana de abril diferentes actividades visibles junto a las comisiones del CEFyL para seguir denunciando estos temas. La comisión ad-hoc en Consejo Directivo constituye para nosotros apenas un ámbito más para tratar la cuestión. Lejos de desconocer que el problema de la llamada “inseguridad” es un tema complejo que recorre toda nuestra sociedad y que debe ser abordado responsablemente también en nuestra Facultad, creemos a su vez que no es a través de ocultar la verdad tiñendo los hechos de un coloreado discurso de tintura progre que vamos a llegar buen puerto. Las autoridades de la Facultad conocen todos estos ejemplos visibles y sin embargo deciden desconocerlos o a lo sumo eufemizarlos.
“Los dolores que quedan son las libertades que faltan”, dijo alguna vez un joven Deodoro Roca. Nosotros nos hacemos carne de este casi centenario llamamiento. No queremos más estas prácticas en Filo. Basta de patovas. 

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