agosto 10, 2009

Organizar y luchar para vencer. Documento de discusión de La Juntada

1- Introducción

La Juntada es un espacio que surgió al calor del proceso asambleario y de lucha que se dio durante el segundo cuatrimestre del 2008 a partir de la confluencia en las intervenciones y propuestas, pero sobre todo en la practica de varias organizaciones compañeras y estudiantes independientes que ya veníamos discutiendo y coordinando previamente. Asi es como nos vimos en la necesidad de empezar a consolidar discusiones e intervenciones políticas conjuntas que se propongan superar los esquemas fragmentarios que la política tradicional nos propone: ya sea el vanguardismo, o el permanente reducir la política a un folklore electoral sin miras de organizar un movimiento estudiantil, que esté presente en las aulas y en las calles, no como mero receptáculo de consignas, sino como sujeto político activo

Entonces, decidimos que era hora de dar un paso más allá, e intentar proyectar a toda la facultad lo que creemos es una forma participativa y revolucionaria de hacer política: la unidad en la diversidad de la izquierda. Priorizando los acuerdos, evitando sectarismos mezquinos y debatiendo las diferencias en un clima de compañerismo y tolerancia, donde pudimos llevar adelante la conformación de este espacio. Ese fue el nacimiento de La Juntada, un proyecto político que creemos es una verdadera alternativa de construcción y militancia en nuestra facultad.

Gracias al apoyo de muchos estudiantes, logramos obtener un importante segundo puesto en las elecciones para CEFyL, la mayoría de representantes estudiantiles en la Junta de Antropología y la minoría en Letras. Al mismo tiempo nos dimos la tarea de trabajar conjuntamente en las secretarías que alcanzamos en las elecciones del año pasado. Este trabajo fue muy importante, ya que consolidó la unidad y permitió ampliar el horizonte de nuestras intervenciones más allá de tal o cual agrupación.
 
Este año, los cumpas que formamos parte de La Juntada trabajamos desde las tres secretarias que obtuvimos en las pasadas elecciones. Desde la Secretaria de Cultura y la de Movimientos Sociales, lanzamos la convocatoria abierta a la participación y se organizaron desde allí un montón de actividades (Manifestaciones Culturales cortando la calle Puan, donde se genero un espacio para las distintas expresiones que transitan la facultad, un fanzine mensual – Lo Artesanal -, ciclos de cine y presentaciones de libros), impulsamos también, junto a otras fuerzas, algunos espacios como la comisión abierta de enlace con fabricas recuperadas y participamos activamente de luchas contra el gobierno macrista y la UCEP. Desde la Secretaria General del CEFyL dedicamos nuestros mayores esfuerzos a garantizar que llegue a todos la información de mayor trascendencia que debería garantizar el centro (fecha y hora de reuniones de Comisión Directiva del CEFyL y sus resoluciones, asambleas, comisiones, actas de juntas de carreras.)

Lamentablemente, luego de haber trabajado conjuntamente desde el inicio de La Juntada e inclusive durante el primer cuatrimestre de este año, algunos compañeros han priorizado intereses propios decididiendo en forma unilateral separarse del proyecto. Pero como siempre lo hemos dicho y lo hemos demostrado en la práctica, La Juntada es un espacio queprivilegia ante todo la construcción y la transformación masiva y real del movimiento estudiantil. En ese camino, desdefines de 2008 y principios de 2009 fuimos compartiendo espacios y propuestas con los compañeros de Los Necios que hoy sesuman a La Juntada. Así, este espacio sigue creciendo en los marcos de la unidad y el respeto por la construcción colectiva,impulsando la apertura de los canales de debate y participación estudiantil.

2- Centro

Volvemos a Filo después de las vacaciones de invierno más largas de los últimos años y corremos el riesgo de olvidar como venía la mano antes del boom del alcohol en gel, y eso en época de elecciones es un peligro muy grande que no deberíamos estar dispuestos a correr.

Quizás a la conducción del CEFyL (El Bloque –PO y PTS-) le convenga que esto sea así, pero desde La Juntada creemos que es tiempo de un balance y una reflexión crítica de la calamitosa situación que atraviesa nuestro gremio estudiantil. La situación a la que nos ha llevado la Conducción de un frente electoralista (que con acuerdos superestructurales esperan que olvidemos que no están de acuerdo ni para servir un café), profundiza cada vez más la brecha entre el Centro, que debería ser el espacio de organización y lucha de todos (hoy reducido a un grupo de iluminados que lleva la bandera sin nadie atrás), y el conjunto de los estudiantes.
 
La política sectaria, la discusión de la mínima diferencia, la megalomanía y el luchismo radical de los discursos de vanguardia, tienen como contracara un sinnúmero de derrotas, el vaciamiento de los espacios de participación y el achatamiento general de la vida política de nuestra facultad. No somos ingenuos, no creemos en la generación espontánea de la participación, pero es claro que estos grupos, que conducen los centros desde que fueron recuperados de la Mafia Morada, han mostrado una incapacidad preocupante para reflexionar sobre la propia responsabilidad en este panorama. Ni hablar de poder desarrollar algún proceso de lucha que no concluya con el agotamiento, la fractura y la derrota. Corresponde a las conducciones del movimiento estudiantil cambiar esta forma de encarar los procesos de lucha, o el movimiento estudiantil deberá ser quien cambie a estas conducciones.

Creemos que es momento de repensar el rol que debe cumplir el Centro de Estudiantes como herramienta gremial. El Centro de Estudiantes no puede ser un apéndice de la organización que lo conduce, debe tener una política y una identidad propias, debe privilegiar el consenso por sobre la imposición. Queremos construir un nuevo Centro de Estudiantes cuya radicalidad se mida por su incidencia en la realidad y su capacidad transformadora y no sólo por las palabras en un volante. Queremos un nuevo Centro que se referencie entre los estudiantes no sólo por ser una fotocopiadora, sino un espacio real de participación, organización y lucha que pueda reconstruir el nexo y la confianza entre la organización gremial y los estudiantes. Un Centro transformado y transformador que luche, que gane y que sea un actor de peso que contribuya al desarrollo del campo popular y el cambio social, sin olvidarse de dar respuesta a nuestra cotidianeidad como estudiantes de Filo.

3- La situación de la UBA
 
La UBA atraviesa problemas muy graves que afectan no sólo su funcionamiento sino también a la calidad académica y a la formación docente-estudiantil. La base de estos problemas se halla en el escaso presupuesto que desde el Gobierno Nacional se destina a las universidades públicas. Dicho presupuesto es totalmente insuficiente para afrontar siquiera el normal funcionamiento de la Universidad (mantenimiento de los edificios, salarios, subvenciones a proyectos de investigación, etc.). La escasez de presupuesto, por ende, refuerza las tendencias privatizadoras y a los sectores de la UBA que se acomodan y sacan beneficios de los negocios con empresas e instituciones privadas.

Lo mas sintomatico de las “nuevas facultades” es la forma que toma la extorsión presupuestaria. Alli donde los subsidios privados son mayores (derecho, Medicina y Economicas, Arquitectura), también es significativa la inserción de las empresas en los contenidos curriculares y la dependencia económica del sector privado, por medio de las pasantias y convenios, antes que del gasto publico del estado. En numeros, un 41 por ciento de los recursos de la UBA provienen del capital privado.

Otro problema muy importante, y que ha sido tema de debate y conflicto, es el de la democratización de los órganos de gobierno de la UBA y sus facultades (ya mencionado más arriba). Desde La Juntada consideramos imprescindible la democratización de todos los espacios de co-gobierno de la UBA, y consideramos que más allá de la discusión formal acerca de qué cantidad de representantes debe tener cada claustro, la discusión en torno de la democratización es fundamentalmente una discusión sobre qué proyecto político y educativo queremos para la UBA (podríamos preguntarnos por ejemplo, ¿de qué serviría tener mayoría estudiantil en una universidad hegemonizada por los sectores más conservadores y neoliberales?). Por eso la lucha por la democratización es una lucha política contra aquellos sectores que, encabezados por el rector Hallú y la Franja morada, intentan defender sus intereses sectoriales y privatizadores. Ante esto tenemos que levantar un proyecto de Universidad distinto y discutir con el conjunto de los estudiantes un programa de defensa de la educación publica, gratuita y laica.
Para nosotros resulta cuestionable caracterizar este proceso como un triunfo, cuando el resultado fue la imposición de un estatuto a todas luces reaccionario que profundiza las tendencias privatistas y la consolidación del carácter antidemocrático del co-gobierno.

Creemos que el proceso del 2006 comenzó mal parido en tanto no hubo un trabajo mínimo de agitación y propaganda previo a las acciones directas por parte de los centros y la conducción de la federación. El conflicto estaba en puerta por la reconfiguracion de fuerzas ante las elecciones, pero ni la direccion de la FUBA principalmente ni el resto de la izquierda supo legitimarse con tiempo para intervenir posteriormente con mayor ímpetu y participación estudiantil.

No pudimos mover los cimientos que sostienen a las castas y les permiten enquistarse en el Consejo Superior y la asamblea universitaria. Esas bases son el poder local que se construye en cada facultad de la UBA, son los órganos de gobierno y sus decanos, que desde ahí, y no desde el vacío político, intervienen en las elecciones de rector y el Consejo[1].

Ahí, vuelve el primer problema, y la carencia de todo el movimiento de no haber aprovechado las circunstancias de instalación mediática, del debate para trabajar en cada territorio, en cada facultad, y cuestionar allí directamente las relaciones de poder, donde las camarillas no tienen la fuerza que en el Consejo Superior o la asamblea.

Para nosotros la conducción del MST, PO y PCR fue en aquel entonces un avance en los centros de estudiantes frente a lo que fue la mafia burócratica de la franja. Pero frente a los resultados posteriormente obtenidos nosotros estamos por otro tipo de conducción, una que sepa pelear y ganar. Nosotros queremos discutir programas, pero no para delimitarnos sectariamente. Los programas kilométricos y pretenciosos que terminan siendo derrotados en las luchas superficiales, sólo desmoralizan al movimiento estudiantil y nos aísla de nuestros compañeros. Nosotros luchamos por poner en pie un estudiantado que confluya con los trabajadores y el pueblo a través de las luchas y los triunfos, y que lo haga como sujeto de transformación social, con reivindicaciones propias y compartidas aportando con responsabilidad desde su propia trinchera.

4- Filo: la administración de la miseria
 
En este contexto, Filo no es la excepción de la UBA. La política del actual decano Hugo Trinchero no es ajena a las líneas generales que se imponen desde el Rectorado. A pesar de tener un discurso de corte progresista, el decanato practica una adaptación a la miseria presupuestaria que en filo se expresa en aulas superpobladas, docentes ad honorem, problemas edilicios, etc. Las propuestas realmente progresivas que han surgido se han logrado a partir de las iniciativas y luchas que hemos dado los estudiantes junto a los docentes.
 
El trincherismo ha aparecido como la alternativa a los denominados “modernos”[2]. Sin embargo, en busca de apoyo para luchar contra estos últimos, ha hecho gala de prácticas clientelares y entrega de espacios de poder y gestión a sus “amigos”. Incluso, a la hora de avanzar contra las conquistas de los estudiantes y los docentes, la política del actual decano revela sus verdaderas dimensiones y características. Ejemplos de esto son el intento por impulsar la Reglamentación de la Carrera Docente a fines del 2007 y mas recientemente, a fines del 2008 cuando se pretendió reglamentar las cátedras paralelas. Además de lo negativo de la intención política, en estos casos se reveló el concepto de “democracia” que se quiere imponer desde el decanato al conjunto de la comunidad universitaria, puesto que estas medidas siempre intentan ser aplicadas sin iniciar un debate previo con la comunidad educativa de filo.
 
Esto demuestra que más allá de las apariencias la actual gestión no ha modificado en nada fundamental las viejas prácticas que lo precedían, sino que en lo esencial ha continuado aplicándolas.[3]


La Juntada entiende que existe una interdependencia central entre la lucha gremial y la lucha académica, por lo tanto entre ambos espacios de organización. Ya que cualquier Programa, propuesta o proyecto se conquista por la acumulación de fuerzas en la lucha. No se concretan si la movilización no se desarrolla, por más “confiable” que sea el representante en cuestión. Esto a su vez implica que el consejo no puede ser solo una tribuna de denuncia, sino que debemos trascender esta limitación y realmente meter presión trabajando por la ampliación de nuestro clautro estudiantil y el pago de los viajes a congresos por ejemplo.

Consideramos que el rol de los consejeros estudiantiles en un espacio tan antidemocrático como el consejo directivo debe ser de elevar propuestas y proyectos a realizar junto con procesos asamblearios y de participación. En este sentido La Juntada plantea el Concepto de no autorrepresentación, esto es, de representación exclusiva de nuestras agrupaciones o frentes, sino como expresión real de las luchas de nuestro claustro estudiantil.

5- Consejo
 
Actualmente la universidad, productora de conocimiento e investigación, se encuentra en tensión entre el proyecto neoliberal en que el conocimiento está al servicio del mercado (defendido tanto por sectores abiertamente reaccionarios como por supuestos progresistas) y quienes pretendemos una universidad productora de conocimiento crítico acorde a las necesidades del pueblo.
 
Demás está decir que el Consejo Directivo (órgano de co-gobierno de la Facultad) es un espacio de carácter antidemocrático. Un sector minoritario -el claustro de Profesores- se cristaliza como “casta” en el poder y a través de redes clientelares y acuerdos espurios configuran los mecanismos para mantener el control sobre nombramientos, rentas, concursos, investigaciones, becas, posgrados, publicaciones en todos los niveles, etc. Aspectos fundamentales en la carrera académica, que funcionan, en su lógica, como moneda de cambio de favores y alianzas. La repartija de estas “monedas” se realiza en los órganos de gobierno de la universidad.
Casi 100 años después de la Reforma Universitaria del `18, que mediante la lucha impuso el gobierno tripartito e igualitario, hoy estos órganos de igualitarios tienen poco y nada. La pelea es en y contra esta estructura antidemocrática y sólo va a cambiar con la fuerza de la organización colectiva y de base.

Desde La Juntada creemos que en la lucha por la democratización de las facultades y de la universidad todos los espacios son válidos y potenciales elementos de transformación. Entendemos que la pelea debemos darla en simultáneo en las calles, en las aulas, en los cursos, con nuestros compañeros y también en el terreno institucional. Por eso apostamos a que la representación estudiantil en Consejo Directivo realmente sea la voz de los estudiantes y no la auto-representación de quien se sienta ahí, de su fuerza o de su partido. Creemos que debe existir una relación más fluida entre los estudiantes y su representación en el Consejo: tenemos que generar los espacios para que esto suceda, debatir en los cursos, hacer presente cada una de las discusiones que se dan en el consejo, para que los proyectos presentados por los representantes del claustro estudiantil y los posicionamientos sean verdaderamente los de los estudiantes. Esta pelea, creemos, debe darse todos los días, en cada sesión, en cada una de las comisiones, y no sólo cuando una situación que se torna irreversible nos obliga a movilizarnos.
 
Además de luchar en las aulas y en las calles por la producción y sentido del conocimiento (qué) y apropiación del mismo (para quién), desde La Juntada nos proponemos llevar esta disputa a los órganos de co-gobierno de la universidad. Luchar por la democratización de la conformación de los mismos y por la democratización del conocimiento, para que de una vez por todas, la universidad se pinte de pueblo.

Creemos que durante el conflicto de la carrera de Historia durante el cuatrimestre anterior mantuvimos una actitud coherente al priorizar la patricipación masiva, la formulación de un programa , y la unidad con el claustro de graduados para profundizar el proceso.

6- La democratización de las carreras

Democratizar la universidad no sólo es cambiar sus órganos de gobierno, sino transformar las prácticas cotidianas, discutir la producción del conocimiento y las posibilidades de acceso a mayor numero de estudiantes a la producción científica (ya sea vía becas u oferta de seminarios).
 
Es fundamental alcanzar la participación masiva de estudiantes y profesores en una discusion seria acerca de la reforma del plan de estudios. Nosotros lucharemos por quebrar el caracter arbitrario de la division de claustros entre docentes y graduados, asi como luchamos por ampliar las opciones académicas y pedagógicas de las cátedras paralelas.


Estamos en contra de la division docentes-graduados porque esta condicion jerarquiza políticamente (y otorga por lo tanto mayor poder a la hora de establecer concursos y otorgar becas) a una minoría de docentes concursados, que en el consejo directivo tienen 8 representantes. En cambio los graduados, o sea la mayoria de los docentes tienen 4 representantes, estando fuertemente vinculados (en relación de dependencia) al poder político de los docentes concursados.
 
En este sentido nosotros diferenciamos lo que es una jerarquia académica de lo que es un espacio politico. Consideramos que aquellos espacios institucionales referidos a la administración política de la facultad (como el consejo directivo) deben ser elegidos con un criterio de maxima democracia entre los claustros. Pero aquellos espacios que refieren a responsabilidades académicas, y por lo tanto a pericias y especializaciones específicas deben resolverse por concurso; como son las titularidades de las cátedras, y la jefatura de los institutos. Cada cátedra puede organizarse a su modo, pero lo fundamental es elevar el nivel científico de nuestras carreras, la amplitud de métodos y visiones, y las oportunidades de participación (de docentes, graduados y estudiantes) en la elaboración de nuevas propuestas.

En las aulas los estudiantes discutiremos y cuestionaremos. La Juntada tiene como vocación conquistar todos aquellos elementos que amplifiquen nuestra voz y nos abran mayores posibilidades de adscripciomes, de seminarios, de participación en encuentros y congresos de nuestras carreras, exigiendo siempre que sean reconocidos y bancados por la facultad.

7- De pingüinos y bigotudos (escenario nacional y ciudad)
 
El escenario nacional de este 2009 se ha desarrollado como un año signado políticamente por la profundización del debilitamiento del gobierno kirchnerista y el preocupante avance de los sectores más conservadores de la sociedad. En este contexto de disputa político-económica entre los sectores dominantes, crisis financiera internacional mediante, han sido una vez más los sectores populares la variable de ajuste.
 
Mientras el gobierno de Cristina Fernández insiste en cierta retórica progresista, se evidencian contradictoria y cotidianamente sus medidas regresivas a través de hechos como el religioso pago de la deuda externa, la entrega de los recursos naturales estratégicos, las polarización social, el aumento de la desocupación, el trabajo en negro, la inflación, los salarios insuficientes, el sostenido aumento en las tarifas de los transportes y el ahogo presupuestario hacia áreas sensibles para las mayorías populares como la vivienda, la salud y la educación, por sólo resaltar algunas de las más destacadas por su gravedad. Desde el llamado conflicto del campo, (que aglutinó simultáneamente a sectores patronales agrarios, partidocracia, ciertas capas medias urbanas, grandes medios y hasta algunas expresiones de la izquierda como el PCR, MST e IS) la decisión del gobierno fue seguir transitando cada vez más una opción anti-popular que se mostró a las claras a partir del alejamiento respecto de los movimientos sociales que incorporó en su seno a partir del 2003, para terminar de lleno presidiendo el aparato prebendario del PJ y cerrando filas con la burocracia sindical para disciplinar a los trabajadores y obturar posibles desbordes sociales en un contexto de crisis capitalista y lento pero alarmante cierre de fuentes de trabajo.

Este sinuoso rumbo del proyecto kirchnerista permitió a la derecha más clásica posicionarse de modo oportunista como una oposición que, inestable en sus comienzos, logró captar el gran descontento contra el gobierno en las principales ciudades y el interior del país. Las distintas opciones políticas de la reacción hoy empiezan a ser impulsadas por los grandes medios de comunicación como la inevitable continuidad gubernativa pos-kirchnerista. En este marco, más allá del 24 % obtenido por Pino Solanas y un cierto declive en la cantidad de votos obtenidos por Gabriela Michetti, desde La Juntada evaluamos con preocupación la consolidación en la ciudad autónoma de Buenos Aires del gobierno macrista que busca profundizar medidas de ajuste, privatistas y represivas en detrimento de muchos y en beneficio de unos pocos. Así, la sub-ejecución de presupuesto en la salud, la negativa a otorgar aumentos a los docentes, la falta de infraestructura en las escuelas, los despidos masivos de trabajadores estatales, los negocios inmobiliarios, la puesta en funcionamiento de la patota parapolicial de la UCEP (unidad de control del espacio público) y la reciente designación del represor Jorge “Fino” Palacios como jefe de la policía metropolitana nos demuestran que si alguien tenía dudas del carácter reaccionario del gobierno de Macri ya tiene más de un “botón” de muestra como para entender la realidad de sus regresivas políticas. En este sentido, nos parece esencial tener en cuenta que hoy el campo popular y el movimiento estudiantil como parte del mismo, se encuentran en una desfavorable situación respecto de las clases dominantes y que se abre una situación en la cual debemos promover la unidad de acción en pos de obtener conquistas y defender las ya conseguidas. Por esto, desde el comienzo, cada una de las fuerzas que componemos La Juntada participamos activamente de la coordinadora de lucha en la ciudad, La dignidad no se privatiza, como forma de promover la denuncia concreta en contra de las funestas medidas del gobierno macrista y a su vez planteando en la praxis la necesidad de un movimiento estudiantil que pelee por sus propios reclamos a la vez que se sume al accionar del conjunto de los sectores populares afectados por los que están destruyendo Bueno Aires.
 
En este contexto, desde La Juntada creemos que sigue siendo una tarea pendiente para el campo popular la construcción de una alternativa política capaz de plantear un modelo de país para las grandes mayorías, priorizando el trabajo, la salud y la educación para todos por sobre los intereses privados . Pero creemos también que la construcción de dicha alternativa debe reflejarse en cada espacio donde nos toca actuar, construyendo poder popular en cada ámbito como base para el proceso de construcción de una alternativa más general. Y es por esto que cada una de las agrupaciones y los compañeros independientes confluimos en La Juntada, con la firme convicción de refundar el Centro de Estudiantes en pos de sacarlo del letargo en que ha caído los últimos años, para plantar al movimiento estudiantil como un actor real y de peso en la escena política en pos de la edificación del cambio social.
 
Por todo esto, pensamos además que para estas elecciones en Filo existen proyectos muy distintos entre la actual conducción del Centro de Estudiantes (“El Bloque” – PO y PTS) y el espacio de la izquierda independiente que impulsamos desde La Juntada. Los compañeros tienen una visión sesgada de la construcción política y se la imprimen al Centro de Estudiantes. Esto no es un problema menor, puesto que necesitamos un Centro lleno de estudiantes, con vida, para tener fuerza al momento de movilizar y obtener nuestros reclamos. Nadie lucha simplemente para decir que lucha. Las luchas por más presupuesto y por la democratización que necesitamos impulsar contra el gobierno nacional, el rectorado y el decanato tenemos que encararlas con el objetivo de ganar. En el mismo sentido pensamos el accionar respecto del gobierno de la ciudad. Para eso necesitamos más participación y compromiso estudiantil en nuestro gremio.

8- La lucha por Nuestra América unida y liberada
 
“…en eso los norteamericanos tienen razón, todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, a veces aunque no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo y todos somos aliados aunque a veces tampoco lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, a veces en discusiones estériles, dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo”
Ernesto “Che” Guevara, “A los argentinos”

Para nosotros es fundamental aprovechar el peso que tiene la izquierda en buena parte del claustro estudiantil de una Universidad tan importante como es la de Buenos Aires, para orientar un movimiento estudiantil masivo, que se sienta solidario y forme parte activa de la lucha de los pueblos latinoamericanos. Cuando observamos tristemente como el estudiantado engrosa las filas de la reacción en países como Bolivia y Venezuela, donde la universidad sirve de trinchera a las élites en retirada, no hacemos más que refirmar estas convicciones. En nuestro país donde a nivel del movimiento estudiantil podríamos tener una realidad distinta, el rol de buena parte de la izquierda no ha sido, en nuestro criterio, el mejor. En un caso impulsando el apoyo a la patronal agraria en el último conflicto nacional, en otros por una indiferencia hacia los problemas latinoamericanos y un acérrimo sectarismo en la interpretación de los procesos populares en curso.
En varios países, en particular en Venezuela y Bolivia, tenemos en marcha procesos abiertos de lucha popular y antiimperialista. Es importante, desde nuestro punto de vista, más allá de las opiniones críticas o reservas que podamos tener, que apoyemos y sigamos con atención estos procesos. Sobre todo evitando recaer en la crítica fácil de la diferenciación meramente teórica, como suele hacer la izquierda tradicional argentina, que se la pasa inspeccionando revoluciones ajenas, cuando debería ocuparse un poco más de construir la propia. Porque la realidad es que el pueblo argentino y las fuerzas revolucionarias venimos de una dura derrota histórica y una profunda desorganización. Es fundamental, por lo tanto, que sepamos observar y aprender de los pueblos que se organizan, luchan y avanzan en el marco de los condicionamientos históricos del presente.

El reciente golpe de Estado en Honduras para evitar la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia, ponen de manifiesto la magnitud de un conflicto social y político que marcará la impronta de los tiempos que se avecinan en América Latina. El imperialismo yanqui (ahora con piel de cordero) y las burguesías autóctonas rechazan todo tipo de ampliación de las bases de participación popular y de alteración profunda, no sólo del capitalismo, sino de la lógica neoliberal misma. Las negociaciones por Honduras realizadas en Costa Rica, que no fueron más que una maniobra del Departamento de Estado para ganar tiempo, ponen esta realidad de manifiesto. Como lo ha señalado el Comandante Hugo Chávez “Mientras tanto, los gorilas intentan estirar los días de su usurpación, de espaldas al mundo. En este contexto, es claro que la supuesta intermediación del presidente Arias, responde sólo a la preservación de los intereses de Estados Unidos: el plan que formuló -y que no estaba entre sus atribuciones- consiste en la vuelta de Zelaya a la Presidencia, pero atado de pies y manos”.

Por eso, no se trata de moderar los caminos o de disfrazar claudicaciones bajo un manto de “realismo”, al contrario, la mejor defensa para nuestros pueblos es el ataque, profundizando la organización y la lucha popular en las calles y los barrios, en las fábricas y los campos, en las escuelas y universidades.


[1] Si en Comahue el conflicto fue más rico, mas activo y mas extenso en el tiempo que en la UBA, se debió entre otras razones a que la asamblea nunca pudo constituirse o elegir sus miembros porque la lucha estudiantil corto ese proceso al cuestionar la elección de los decanos y consejeros para la asamblea universitaria. Esto afectó a los órganos de poder local de la UNCo radicados en cada facultad y repercutió por derivación en el poder central.
[2] No olvidemos que el decano asume con un programa firmado de conjunto con la CEPA y el MST, a espaldas de cualquier proceso de lucha y de debate estudiantil.
[3] Si bien cede en algunos reclamos, esto se debe a la movilización, y a una mera lucha entre facciones burocráticas pujando por controlar el decanato, las decisiones políticas y la academia en nuestra facultad.

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